Las características del velero perfecto7 min read

DE ENTRADA, UNA CONFESIÓN: no os podemos decir cómo es el velero perfecto. Os hemos engañado con un título prometedor para traeros hasta aquí. Habría sido más honesto titular la entrada: «Cómo elegir un velero de segunda mano». Con vuestra indulgencia, vamos a eso.

Comprar un velero se parece más a un acto de autoevaluación que a elegir entre unos barcos en oferta, porque a la pregunta de qué barco es la mejor opción hay que responderse con otra pregunta: ¿mejor para qué?

Como señala nuestro santo patrón Don Casey en This Old Boat, todas las embarcaciones están construidas buscando el equilibrio entre diferentes aspectos: velocidad y confort, buen comportamiento con el viento en contra y a favor, ligereza y estabilidad, facilidad de manejo y prestaciones, belleza y función.

En consecuencia, hay tantas variables dependiendo de lo que queramos hacer que resultaría gratuito hacer una lista con los «mejores veleros» o, como prometíamos sin ningú pudor, definir el «velero perfecto». Lo que sí se puede hacer es señalar los elementos más importantes a considerar para que cada cual saque sus propias conclusiones.

Tipo de velero

Si estamos leyendo un texto como este en una web pensada para navegantes modestos es porque no tenemos en mente comprar una goleta o un gran catamarán. Lo más corriente es que optemos por una balandra (sloop en inglés, el velero con un solo palo conocido por todos), o quizá un queche (ketch, con dos palos). También es posible que dudemos entre un velero con motor fueraborda y otro con motor intraborda. En todos los casos, cada opción tiene sus pros y sus contras.

Balandra o queche: ¿qué es mejor?

¿Motor fueraborda o motor intraborda?

Uso

A menudo se selecciona un velero pensando más en el tipo barco que nos gusta que en el uso que se le va dar. Pero veamos, ¿qué haremos o podremos hacer con él de verdad?

Si lo queremos usar como vivienda o como segunda residencia, el volumen y la comodidad en puerto seguramente serán nuestra prioridad.

Si queremos viajar pero también participar en regatas habrá que buscar un equilibrio entre rapidez, comodidad y seguridad.

Si principalmente queremos hacer cruceros, cabrá preguntarse: ¿haremos salidas de un día o viajes de cierta duración? ¿Los vamos a hacer solos, en pareja o en grupo? ¿Ellos ya lo saben? Es decir, los hijos adolescentes suelen tener mejores cosas que hacer que irse de vacaciones con sus viejos. Pero si todo sale según lo previsto y lo vamos a usar varias personas, habrá que tener en cuenta cosas como el volumen interior, el tamaño de la bañera, el número de literas, el equipamiento de la cocina o el tipo de baño: ¿retrete marino o químico?

Vamos a ser un poco rústicos y ampliar el último aspecto. En el barco que estamos viendo, ¿puede usar uno el retrete sin necesidad de dejar la puerta abierta? ¿Podremos subirnos los pantalones con razonable libertad de movimientos? ¿Dispone de portillo y este se puede abrir para que el lavabo se airee? ¿Hay ducha?

Hacernos este tipo de preguntas pueden ahorrarnos situaciones muy poco estimulantes.

Cómo elegir un velero de segunda mano
Barcelona un día perfecto para salir a navegar. Varios veleros lo hacen, pero muchos otros siguen ahí amarrados. ¿Qué ha pasado? Es posible que todos esos propietarios que se quedaron en puerto pensaran en algún momento que un velero iba a suponer un gran cambio en sus vidas. Pero sucede que el mundo no se acaba en nuestro barco y un fin de semana soleado también es perfecto para ir a la montaña, hacer una ruta en moto, organizar una barbacoa, llevar a los abuelos a comer, o lo mejor de todo: reparar tu velero.

Tamaño

Hay algunas razones de peso para comprar un barco grande. Una es el espacio, aspecto que se explica por sí solo: más confort, cocina más completa, más espacio en cubierta, más capacidad de carga, etc.

Otra razón es la velocidad: las embarcaciones que avanzan por desplazamiento (que no planean) tienen una velocidad máxima limitada por su eslora. Como regla general y sin entrar en las diferencias entre los distintos posibles diseños, cuanto más pequeño es un velero más lento navega.

La velocidad es algo que puede ser importante en muy largas singladuras, aunque para saltar de una cala a otra cuando se está de veraneo llegar unos minutos antes o después será un aspecto irrelevante la mayoría de las veces.

Por contra, los costes del aparejo, del invernado, del mantenimiento, en consumo de combustible, etc., aumentan exponencialmente a medida que subimos de eslora. Y si el dinero no es un problema, también hay que considerar el esfuerzo que nos exige nuestro barco al navegar: ¿podremos hacerlo en solitario o necesitaremos tripulación?

Comprar un barco de segunda mano permite hacerse con equipos a una fracción de su coste

Las buenas razones para comprar un barco pequeño también son, en parte, evidentes. Son más baratos en todo: adquisición, uso, mantenimiento, seguro, etc., y hay que dedicarles menos tiempo. También es posible que sean más fáciles de vender si los conservamos en buen estado.

Un velero pequeño nos puede llevar a sitios a los que uno grande no puede llegar. Si nos movemos por aguas poco profundas, su menor calado lo hace más manejable y seguro; por contra, si vamos a realizar largos viajes acompañados, el peso del pasaje más los equipos, suministros y equipajes puede poner en apuros a un velero ligero.

Coste de adquisición

El propietario de un barco es, en cierto modo, un propietario cautivo

El dueño de un barco puede llegar a invertir mucho más en él de lo que recuperará con su venta. Comprar un barco de segunda mano en buen estado permite hacerse con equipos a un precio bastante inferior de lo que costarían nuevos.

Pero sigue siendo un gasto muy importante que además nos obliga a gastos futuros. El propietario de un barco es, en cierto modo, un propietario cautivo que no puede desentenderse de su embarcación aunque no la use. Si poseer un barco supone un esfuerzo económico tal que vamos a dejar de hacer otras cosas que nos gustan o va a ser una fuente de estrés, ¿qué sentido tiene?

Si cuando hablamos de «mucho dinero» somos de los que pensamos en miles de euros en lugar de en decenas de miles, leamos El coste de mantener un velero.

Dedicación

Los trabajos realizados por profesionales fácilmente pueden resultar muy caros. ¿Tenemos tiempo, ganas y energía para encargarnos nosotros mismos de mantener y renovar el barco? ¿Nos apetece aprender las cosas que nos hará falta saber? En concreto: ¿tenemos la motivación necesaria para interesarnos en temas como la resina de poliester, la hidrólisis o la corrosión galvánica, o nada más leer esos términos hemos lanzado un bostezo?

Y por cierto, los libros de referencia sobre mantenimiento de veleros dirigidos a amateurs están en inglés y familiarizarse con todo el lenguaje técnico lleva su tiempo.

CÓMO ELEGIR UN VELERO DE SEGUNDA MANO


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