Porca miseria: pecados capitales al comprar un barco de ocasión6 min read

barco de segunda mano

EL PROCESO DE COMPRA DE UN BARCO DE OCASIÓN ES UNA GINCANA llena de trampas, las que nos tienden los demás y las que nos tendemos nosotros mismos.

Estas últimas van casi siempre ligadas a nuestra falta de experiencia, que nos hace optar por algo en malas condiciones o que no cubre nuestras necesidades.

Si somos de los que no podemos permitirnos el lujo de malgastar dinero, he aquí algunos de los errores a evitar:

1No tener un plan de navegación

Es obligatorio adquirir el barco que mejor se adapte a nuestros planes, ya sean estos hacer largos cruceros, salir el fin de semana con la familia y amigos, participar en regatas o vivir en él. Si, por ejemplo, nuestra intención es realizar largas singladuras, mejor será priorizar la seguridad, la robustez y la fiabilidad frente a la comodidad o el volumen interior. Llegar a un buen acuerdo con el velero equivocado será a la postre un mal acuerdo.

El plan de navegación

2Enamorarnos de un barco de segunda mano

Cuidado con la espontaneidad: no queremos amargarnos la existencia con un caro capricho que no se ajusta a nuestras necesidades, que está en mal estado o que se aleja bastante de nuestro presupuesto inicial. En este último caso, esa cantidad extra bien podría suponer toda nuestra capacidad de ahorro de varios años: ¿de verdad nos compensa? Si se nos permite decirlo así, mejor dejar las compras impulsivas para los caramelos en la cola del supermercado.

El gran error que cometamos puede ser una decisión mal meditada tomada antes de empezar a buscar, ya sean las caraterísticas del barco que queremos o, sin ir más lejos, el mismo hecho de adquirir uno, porque pensándolo fríamente: ¿si en realidad no vamos a usarlo más que unas pocas semanas al año no sería mejor alquilarlo y ahorrarnos problemas?

►Empieza en la náutica con buen pie: Comprar un velero de ocasión: ¿dónde nos estamos metiendo?

3Enamorarnos de nuestro nuevo yo

No compremos como si la adquisición de un barco fuera a cambiarnos la vida y convertirnos en otra persona.

En este sentido, suele decirse que existen dos tipos de compradores: aquellos a los que les gustan los barcos y están dispuestos a aprender sobre ellos y dedicarles tiempo, y aquellos que quieren uno como signo de estatus. Si no tienen un bolsillo que lo aguante todo, estos últimos son los grandes candidatos a meterse en un lío.

Un barco no es como un coche deportivo que se puede dejar aparcado hasta que decidamos volver a sacarlo.

4No ser realistas

Mucha gente que busca el velero de sus sueños tienen expectativas poco realistas. ¿Un cascarón de 8 metros de eslora con timón de rueda? Sí, alguno hay, pero no es lo que de entrada cabe esperar de un viejo barco de ocasión. ¿Tanto espacio en cubierta que podamos tomar el sol tumbados en unas glamurosas colchonetas? Con todo lo que hay instalado en ella, muchas veces eso no se puede hacer ni en un 12 metros.

5No ser pragmáticos

Al adquirir un barco nos puede suceder lo mismo que al comprar cualquier otro bien: elegir lo que deseamos en lugar de lo que nos conviene. Todos conocemos a personas que poseen un ordenador de 2.000 euros que solo usan para navegar por internet, una cámara de 1.200 euros para hacer las mismas fotos que harían con el móvil, o una preciosa moto trail perfectamente equipada para cruzar África a la aventura y hacer como mucho alguna excursión de vez en cuando. ¿Queremos que nos pase eso con nuestro barco?

Comprar un barco que sea demasiado caro de mantener o que pida demasiadas atenciones es el mejor modo de terminar hartos o desilusionados.

6No buscar lo suficiente

Veamos tantos barcos como podamos y no descartemos nada hasta haberlo examinado en persona. No seríamos los primeros en descubrir que el modelo que más nos conviene no es el que teníamos en mente. Estemos preparados para ser flexibles.

7Comprar un barco sin conocer su historia

Porque todos tenemos un pasado.

8No preguntar

Puede suceder que un barco en venta lleve tiempo abandonado o haya sido alquilado de manera irregular a turistas de todo tipo y pelaje. Preguntemos a los vecinos del pantalán qué saben de él. Si no encontramos a nadie informado, foros como el de la Taberna del Puerto pueden servir para lo mismo. barco de ocasión

Visitando una marina también podemos toparnos con un barco de aspecto olvidado que se ajusta a lo que buscamos pero que necesita una fuerte inversión para dejarlo a punto. En casos así el propietario podría aceptar un precio realmente bajo por librarse de su carga. Con todas las prevenciones lógicas, estemos atentos a las oportunidades.

9Ignorar los gastos aparejados

O lo que es lo mismo, comprar lo que no podemos mantener. Además del precio del barco, de los impuestos y del coste de los distintos trámites (puntuales o periódicos, como la ITB), tenemos que contar con el amarre, la varada y el antifouling anual, el seguro y lo que nos gastaremos en combustible, en atracar en otros puertos, en mantenimiento y en imprevistos. En un velero de 8 metros, por ejemplo, todo eso junto puede suponer fácilmente entre 4.000 y 5.000 euros anuales. Hagamos cuentas.

El coste de mantener de un velero

10No negociar

El precio de casi cualquier barco de ocasión es negociable por muy diversas razones. Las principales:

  • Es difícil de vender
  • Siempre hay algo que necesita ser reemplazado, reparado o actualizado
  • El vendedor sabe que el comprador querrá negociar y empezará pidiendo más de lo que realmente espera conseguir

La desvergüenza de negociar.

11No formarnos

Cuanto menos sepamos más expuestos estaremos a tomar una mala decisión o a que nos den gato por liebre. Para saber dónde están las posibles riesgos, lo mejor es empezar por aprender tanto como sea posible sobre veleros y su mantenimiento y sobre los tipos de desperfectos que les suelen afectar. Para orientar en ese sentido hemos preparado una completa guía revisión de un velero de ocasión llena de técnicas, trucos y ejemplos

REVISIÓN DE UN VELERO DE OCASIÓN: GUÍA COMPLETA

●  COMPRAR UN VELERO DE OCASIÓN: ¿DÓNDE NOS ESTAMOS METIENDO?
POR QUÉ OPTAMOS POR UN BARCO DE FIBRA DE VIDRIO
●  EL CASCO
LA CUBIERTA
LA JARCIA FIRME Y EL PALO
LAS VELAS
EL INTERIOR
FONTANERÍA Y SISTEMA ELÉCTRICO
EL MOTOR
EL PERITO NAVAL

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