Revisión de un velero de ocasión 2: la cubierta12 min read

La cubierta no es la «tapa» del casco, sino un elemento estructural del que depende la integridad del velero.

DE VERDAD, GRACIAS. Si después de leer la entrada dedicada al casco, con sus amenísimas anécdotas sobre palas de timón desalineadas y burbujas hidrolíticas purulentas, seguís leyendo esta guía, gracias. Como recompensa, os permitimos subir a cubierta, donde volveremos a vernos las caras con la corrosión y los deslaminados podridos y comprobaremos la solidez y sellado de todos los accesorios. Suena bien, ¿eh?


Contenido:

1. La construcción en sándwich
2. Filtraciones y cubiertas esponjosas
3. Candeleros
4. Portillos y escotillas
5. Bañera
6. Galería de los horrores


Pues ya estamos a bordo. Para empezar echaremos un vistazo al primer vídeo de una serie de cuatro que hemos encontrado por ahí en los que un perito francés examina (por la vía rápida) un velero. Nosotros seguiremos un proceso distinto, pero el vídeo, que no traducimos porque habla bastante por sí solo, nos servirá para ambientarnos y saber cómo movernos al poner los pies en un barco sin parecer demasiado novatos.

Lo que más nos interesa es ver como revisa la fijación de los candeleros y de los balcones de proa y de popa. Nosotros haremos lo mismo, pero de un modo más puntilloso porque nos jugamos nuestro buen dinero: no nos saltaremos ni una sola de las piezas en busca de signos de debilidad, filtraciones o corrosión, ya sea en las bases de los candeleros o en el resto de elementos de cubierta. De ahí pasaremos a las escotillas, las ventanas y la bañera.

Pero cada cosa a su tiempo. Para comprender qué estamos revisando, lo primero será ver cómo es una cubierta típica y de qué modo deben estar fijados a ella los distintos accesorios.

 

Anatomía de una cubierta con núcleo

En los barcos más modernos el material del núcleo suele ser espuma de PVC, que al ser una espuma de células cerradas (es decir, que no se comunican entre sí) frena la propagación del agua en caso de filtración. En los barcos con núcleo de madera, esta puede pudrirse si entra en contacto con el agua, daño que se verá multiplicado por los distintos ciclos de congelación y descongelación por los que habrá pasado si la embarcación ha estado amarrada en un lugar lo bastante frío en invierno. Son aspectos como este los que hacen tan importante conocer la historia de los barcos que estamos pensando en comprar.

1. La construcción en sándwich

Casi todas las cubiertas están hechas siguiendo un sistema de construcción en sándwich, con dos forros exteriores y un núcleo de madera de balsa, contrachapado o espuma de PVC. Este núcleo se emplea por la ligereza y fortaleza que proporciona así como por sus cualidades aislantes, tanto térmicas como acústicas. Una de nuestras prioridades será determinar si existen filtraciones de agua que puedan degradarlo o llegar incluso al interior de la cabina y afectar a los mamparos.

Las filtraciones pueden tener muy diversas causas: el mal estado de los portillos, fisuras en la base del mástil, una unión defectuosa del casco con la cubierta o el sellado deficiente de los tornillos que atraviesan el laminado para sujetar winches, mordazas, cadenotes, etcétera.

No hay nada intrínsecamente malo en el sistema de construcción en sándwich, pero podemos tener sorpresas desagradables si se han cometido errores de diseño, de fabricación o en la instalación de los accesorios.

La mayoría de problemas suelen llegar por esta última vía. Las cubiertas están diseñadas (o deberían) para ser absolutamente impermeables, pero es normal que los propietarios necesiten fijar distintos elementos, como, por ejemplo, cuando quieren reenviar toda la maniobra a la bañera. Si realizan el trabajo ellos mismos sin saber bien dónde se meten pueden crear un punto de entrada de agua que con el tiempo acabe pudriendo el núcleo o separándolo de sus pieles exteriores. Y como nosotros estaremos mirando barcos usados, tiempo habrá habido para que eso ocurra.

Los accesorios, en este caso una cornamusa, deben ir fijados con pernos, con pletina de refuerzo por el lado interior y en un punto de la cubierta donde no haya núcleo, sino solo fibra sólida. Esta última condición depende obviamente del diseño original y en caso de que no se cumpla hay poco que podamos hacer.
Si al revisar los accesorios nos encontramos con antiguos agujeros que simplemente han sido tapados con masilla estamos ante un mal trabajo: no podemos rellenarlos así y olvidarnos sin más. La fibra se expande y se contrae con los distintos ciclos de frío y calor y tras eso llegan las grietas y las filtraciones.

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2. Filtraciones y cubiertas esponjosas

Para comprobar el estado de la cubierta, lo primero que haremos después de subir a bordo será descalzarnos y caminar presionando el suelo con la punta de los dedos de los pies. Una cubierta con filtraciones a menudo será blanda, cuando debería notarse firme, y aunque cierto grado de elasticidad es normal, podemos imaginar que algo no anda bien si esa variación supera el centímetro o las mismas zonas a ambos lados de la cubierta se comportan de modo distinto. En el caso de que haya deslaminación, puede que también notemos un crujido.

cubierta con núcleo dañado

Dependiendo del tamaño del área dañada y de su ubicación la reparación de una cubierta puede ser difícil y cara.

Un segundo, ¿oísteis ese ruidito? ¿parece que la cubierta cede? Es lo que el vendedor no quería que encontráramos. Pero mala suerte para él, porque sabemos cómo actuar: nos pondremos sobre la zona sospechosa con los pies juntos para concentrar el peso de nuestro cuerpo y nos moveremos arriba y abajo como si estuviéramos en el gimnasio ejercitando las pantorrillas. No saltaremos, tan solo presionaremos. ¿Cede? Pues casi que podemos ir a ver el siguiente barco, pero ya que estamos también podemos completar la inspección con la prueba de percusión, que consistirá en golpear con un martillo de nylon o con el mango de un destornillador el área que examinamos. Cuando los golpeteos producen un sonido sonoro, se supone que todo está en orden, pero un sonido sordo puede ser signo de deslaminación; lamentablemente, no siempre es fácil notar la diferencia.

Por último, completaremos nuestro despliegue de técnicas de inspección no destructivas con el examen visual, durante el cual buscaremos grietas alargadas y teñidas de marrón. Si vemos muchas, mal indicio; sumado a lo anterior, ahora sí que podríamos ir fijando día y hora para la inspección del próximo barco. velero de ocasión

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3. Candeleros

Candelero
Corrosión alrededor de los elementos metálicos: Si vemos cualquier signo de corrosión alrededor de cornamusas, bitas, guías o en las pletinas que las sujetan bajo cubierta, temamos lo peor. La corrosión se acelera cuando el acero inoxidable húmedo se ve privado de oxígeno; es decir, justo donde no es fácil verlo. Un poco de óxido puede delatar la existencia de un gran problema.

Los candeleros son la principal fuente de filtraciones en una cubierta, además de un elemento de seguridad esencial. Cuando nos apoyamos en ellos se multiplica varias veces la fuerza que se transmite hasta su base por obra y gracia de la ley de la palanca, y los necesitamos en perfecto estado, por el bien del barco y el propio. En los candeleros buscaremos signos de corrosión, grietas en su base que puedan ser una fuente de filtraciones y comprobaremos la solidez de las fijaciones, como hemos visto hacer en el vídeo.

Está muy bien lo que dices en el pie de foto, pero resulta que ni tan siquiera puedo examinar bien los candeleros

Pues te doy la razón. Para reparar un candelero, hay que poder acceder a él desde el interior, algo que no siempre es posible o fácil. Esto significa que una hipotética filtración puede no haber sido reparada nunca y que no va a dejar de propagarse hasta que alguien tome cartas en el asunto o el barco se convierta poquito a poco en un deshecho. velero de ocasión

Y lo mismo es aplicable a los balcones de proa y popa.

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4. Portillos y escotillas

Ante las dudas con portillos y escotillas lo mejor es preguntar por ahí. Conocer la opinión de los propietarios del mismo modelo de barco es gratis y vale su peso en oro.

Las filtraciones alrededor de los marcos de las ventanas son un problema serio. Causan daños en laminados, carpintería, colchones, etcétera, y pueden ser síntoma de errores de diseño muy difíciles de solucionar que afectan a todo el barco. No olvidemos que la reparación de filtraciones en portillos y escotillas rara vez se soluciona con un simple calafateado.

 

Portillos

Lo que puede suceder con ellos es que la caseta (la parte de la cabina que asoma en cubierta) es débil y sus marcos no pueden soportar todas las fuerzas a los que se ven sometidos al navegar. Para diagnosticar este problema, seguiremos los pasos siguientes:

  • Un examen táctil y visual de los marcos para ver si están doblados o deformados. Habrá que presatar atención porque no siempre es obvio.
  • Buscaremos manchas de humedad, grietas y signos de corrosión y de reparaciones.
  • Nos colocaremos delante y encima de los marcos y, siguiendo el sistema descrito en el punto 2, veremos si nuestro peso hace que los marcos se muevan o si la cubierta parece hundirse, lo que sería muy mala señal, obviamente.
  • Golpearemos con un martillo la pared exterior de la caseta y con la mano comprobaremos cómo vibra. ¿Está bien templada o parece temblar?
  • En el interior buscaremos signos de humedad, con especial atención a cojines, colchones y tapicerías.

 

Escotillas

Aquí, los quebraderos de cabeza suelen deberse a una incorrecta instalación, algo difícil de corregir. La historia suele suele ir así:

A. La cubierta no cuenta con una estructura de soporte adecuada en el interior y se comba en algún grado, lo que hace imposible el perfecto sellado de las escotillas. Al igual que con los portillos, la única solución pasa por un trabajo de refuerzo estructural. Un jaleo.

B. La cubierta está bien, pero la abertura en la que va instalada la escotilla está mal diseñada. Si el constructor se limitó a abrir un agujero en una cubierta con núcleo, colocó una escotilla y la atornilló, ahí tenemos una fuente de problemas: cualquier movimiento debilitará el sellado y los tornillos. Si estos están sueltos y no es posible apretarlos, mala señal.

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5. Bañera

bañera velero

La bañera es probablemente el lugar en el que pasaremos más tiempo, así que no estará de más dedicarle la atención que se merece. En ella, además de lo señalado hasta ahora sobre grietas, corrosión, etc., comprobaremos la solidez de los asientos, el buen estado del suelo y el de las tapas de los cofres, cuyo interior también inspeccionaremos, algo que a menudo se pasa por alto.

Si nos encontremos los cofres llenos de bolsas de velas y otros equipos no dudemos en vaciarlos para meter la cabeza. Igualmente, echaremos un vistazo al lugar donde va alojada la bombona de gas, que debe disponer de ventilación. Ya puestos, también comprobaremos el estado de los reguladores, que al ser de aluminio pueden oxidarse, y la fecha de caducidad del tubo conectado a la bombona, no tanto por el precio de reemplazarlo sino por lo que nos diría respecto a la atención que ha recibido el barco encontrarnos uno que lleva tiempo caducado.

Para terminar, estará bien que no respondamos algunas preguntas de sentido común y carácter general, que son las que más nos gustan: ¿Es la bañera cómoda? ¿Hay suficiente espacio para el timonel? ¿Ofrece buenos apoyos cuando el barco escora? ¿Está protegida del viento y de las salpicaduras? ¿Y del sol? ¿Incluye bímini, toldo, escalera o plataforma de baño y están estos elementos en buenas condiciones? Respecto a lo último, tengamos en cuenta que los tejidos y vinilos del exterior no son eternos y que hay que cambiarlos cada 5 a 7 años.

 

GALERÍA DE LOS HORRORES


El núcleo de la cubierta debajo este palo está cediendo, un problema que suele estar asociado a las filtraciones de agua. Nótese la depresión alrededor de la base y las grietas en la fibra de vidrio.

REVISIÓN DE UN VELERO DE OCASIÓN: GUÍA COMPLETA


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