Revisión de un velero de ocasión 7: el motor16 min read

Motor marino: En la inspección de un barco de segunda mano, el motor es un capítulo aparte. Si está en buenas condiciones es un gran punto a favor; en caso contrario, su sustitución puede costar más que el barco entero.

motor barco
Un motor viejo y pobremente mantenido es el candidato ideal para meternos en un lío.

LA VIDA A BORDO, EN ESPECIAL CUANDO SE TIENE PENSADO REALIZAR LARGAS SINGLADURAS, puede consistir más en afrontar problemas con el barco que en la navegación propiamente dicha, lo que suma estrés y fatiga a una actividad que puede llegar a ser agotadora. Y dado que las cosas tienden a fallar cuando más se les exige, es posible que esos problemas afloren en el peor de los momentos. motor marino

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En la inspección de un barco de segunda mano, el motor es un capítulo aparte. Si está en buenas condiciones es un gran punto a favor; en caso contrario, su sustitución puede costar más que el barco entero.

Por otro lado, para la mayoría de personas comprar un barco supone un gasto mayor, quizá incluso una de las grandes inversiones de nuestra vida, y descubrir que hay que cambiar el motor o someterlo a una reparación importante justo después de haber formalizado su adquisición es una lección difícil de digerir. motor marino

Así, por nuestra seguridad y economía, a la hora de comprar un barco usado nunca tomaremos una decisión sin tener claro qué pasa con el motor, y si tenemos alguna razón para dudar de su estado no la obviemos y dudemos. Es infinitamente mejor equivocarse al descartar un buen barco que hacerlo al adquirir uno en mal estado.

Al revisar un motor marino, lo ideal sería ir asesorados por un mecánico, pero como seguramente vamos a visitar varios veleros antes de decidirnos por uno y sería ruinoso contratar a alguien que nos asesore todas esas veces, nos conviene aprender algunas cosas que nos permitan descartar aquellos motores más dudosos. Tras eso, cuando vayamos en serio con un barco que efectivamente parece estar bien, llamaremos a ese mecánico que confirme lo acertado de nuestra elección. También es posible que la misma empresa que realice el peritaje de la embarcación pueda encargarse de la revisión del motor.

► Relacionado: Saber algo de mecánica es realmente necesario. A quien empiece de cero, le sugerimos echar un vistazo a los primeros vídeos de esta serie que describen el funcionamiento de un motor. Aunque traten de la mecánica del automóvil, no torzamos el gesto: excepto por algunos sistemas auxiliares, como el de refrigeración y el de transmisión, el motor de un barco es básicamente igual.

1. La apariencia

El aspecto de un motor ofrece pistas valiosas sobre su estado general. Esto no significa que un motor brillante y aparentemente nuevo no pueda esconder problemas, pero si nos encontramos con uno de aspecto descuidado (por ejemplo, unas correas sucias y cuarteadas o apaños más o menos chapuceros) es fácil suponer que su propietario no lo ha mantenido como debería. Por contra, si el motor pinta bien y vemos que en el barco hay almacenadas piezas de recambio (en un barco es recomendable llevar un filtro de aceite, un filtro de gasolina, un rodete para la bomba de agua y una correa de recambio, además aceite para el motor, líquido refrigerante y líquido de transmisión) o vemos piezas viejas que ya han sido cambiadas, podemos, con la lógica prudencia, darle al dueño un voto de confianza.

2. Bloque del motor

Empezaremos con un examen visual de la junta de la culata. Si vemos manchas de goteos y restos de silicona, de goma o cualquier otra cosa extraña, mejor olvidarse, eso significaría que el motor no está bien sellado o ha sufrido una grave avería y ha tenido que ser abierto.

motor marino

Aceite mezclado con agua (motor de un automóvil).

A continuación, abriremos el tapón situado en la parte superior. Aquí, lo que queremos encontrar es aceite, sea este más claro o más oscuro. Si lo que vemos es lo de la foto, algo lechoso o de consistencia pastosa parecido a la mayonesa, significa que el agua se está mezclando con el aceite debido a un problema en la junta de la culata o una grieta en el bloque del motor. Una noticia pésima, por supuesto.

Ya que hemos abierto el tapón, aprovecharemos también para mirar por el agujero (en algunos motores hay una placa debajo del tapón que sirve para distribuir el aceite, lo que lamentablemente nos impedirá inspeccionar). Queremos comprobar si lo que se ve desde ahí (probablemente, el árbol de levas) está bien engrasado y con buen aspecto o si las piezas presentan arañazos, surcos, marcas o cualquier tipo de desgaste. Los últimos casos, aunque parezcan poca cosa, significarían que el motor está mal engrasado o ha tenido un mal mantenimiento y lo mejor es tachar ese barco de nuestra lista. motor marino

3. Aceite motor marino

Se puede saber mucho acerca de un motor marino (o de coche, dicho sea de paso) con solo echar un vistazo al aceite, un examen que haremos con el motor parado y frío. Lo primero será sacar las varillas del cárter y de la inversora y las limpiaremos. A continuación, volveremos a colocarlas en su sitio (hasta el fondo, tal como deben ir normalmente) y las volveremos a sacar ahora sí para su revisión.

En las varillas veremos que hay dos marcas. El nivel de aceite debe estar en un punto intermedio entre ambas. Un nivel ligeramente bajo podría estar bien pero en principio no es buena señal. Más preocupante es un nivel alto. Sobre esto último podremos encontrar distintas opiniones y explicaciones, como en este hilo del foro de la Taberna del Puerto. En cualquier caso, nosotros, como mecánicos novatos, preferiremos el punto intermedio como medida correcta estándar.

motor marino

De 1 a 5, aceite en buen estado; 6 y 7, tiene que ser cambiado. El mejunje nº 8 es aceite mezclado con agua.

Respecto a su aspecto, repetimos lo dicho arriba: si el aceite tiene burbujas o una textura lechosa o espumosa nos está indicando que el agua, el anticongelante o el líquido de transmisión se han mezclado con él. El problema puede ser desde una junta soplada hasta un bloque agrietado.

A continuación pasaremos los dedos por el líquido y lo obervaremos bien iluminado. Una textura abrasiva o la presencia de partículas metálicas nos hablan de un desgaste excesivo del motor que además de contaminar el aceite afecta seriamente a su capacidad lubricante. Lo oleremos: ¿parece quemado? Mala señal.

Si apretamos el índice y el pulgar manchados de aceite, los separamos una pizca y vemos que el aceite no se rompe, significa que conserva sus propiedades. Si, por contra, se rompe como lo haría el agua y no tiene elasticidad ninguna, está en mal estado. En cualquier caso, no es raro que los dueños de una embarcación cambien el aceite llegado el momento de venderla, lo cual puede llegar a ser sospechoso si el aspecto general del barco es de dejadez.

Llevar una muestra de aceite a un laboratorio para realizar pruebas es una forma más científica de analizar la condición del motor, pero es más útil para rastrear posibles problemas durante su vida útil que para una verificación puntual. Aun así, un análisis de este tipo puede alertar sobre un desgaste inusual y sobre la presencia de agua, anticongelante o combustible diésel en el aceite. Podemos comparar esta prueba con un análisis de sangre: quizá no prediga un ataque al corazón, pero sí alertar sobre el «colesterol alto» que podría provocar un futuro problema .

4. Correa, manguitos, abrazaderas y cables eléctricos

  • Correa: Tenemos que comprobar que todavía tenga un poquito de elasticidad y que no esté rígida. La presionaremos moderadamente para ver si está cuarteada o demasiado floja: no debería ceder más de un centímetro o lo equivalente a su propio grosor.
  • Manguitos: ¿Se ven blandos, agrietados o con rozaduras? Los apretaremos con los dedos para ver si están cuarteados, lo que se traduciría en pérdidas seguras. Al presionarlos tenemos que notar que hay algo circulando por ellos.
  • Abrazaderas: ¿Están desgastadas, oxidadas, flojas o tan apretadas que provocan el abultamiento de los manguitos o los seccionan?
  • Cables eléctricos: No deben estar agrietados ni endurecidos, y las baterías deben presentar unos bornes limpios, perfectamente fijados y sin signos de corrosión (buscaremos una mancha verdosa en los bornes, en especial en el positivo).

5. Bomba de agua motor marino

Inspeccionaremos el estado de los álabes del rodete de la bomba (tendremos que abrirla). Su deformación o desgaste indican que ha pasado demasiado tiempo entre los cambios, lo que puede llevar al sobrecalentamiento del motor. La presencia de impurezas nos hablaría de la existencia de partículas de goma circulando por ahí dentro.

En el siguiente vídeo puede verse qué es una bomba de agua y cómo se cambia su rodete.

6. Fugas de combustible

Comprobaremos las líneas de suministro de combustible, las bombas y los inyectores. Usaremos una linterna para buscar el reflejo de posibles fugas a lo largo del circuito, que a menudo son invisibles. Seguiremos los conductos hasta llegar a los filtros y comprobaremos que no haya signos de corrosión. Desde ahí continuaremos hasta el depósito.

6. Codo de escape

En este punto puede acumularse corrosión y carbonilla procedente de los gases de escape, que se mezclan ahí con agua para ser enfriados. El color de su pintura debe ser como la del resto del motor, y si varía significa que hay una mala refrigeración.

7. Preguntemos por el zinc «oculto» en el motor

Lápiz de un motor Volvo.

¿El propietario cambia los ánodos de zinc del motor? motor marino

Los que van colocados en el eje son fáciles de ver, pero el «lápiz de zinc» que va dentro del intercambiador de calor a menudo se pasa por alto; de hecho, más de uno no sabe que existe. Tiene que cambiarse una vez al año para evitar problemas con la corrosión.

8. Compartimento del motor y soporte

El espacio en el que el motor va instalado también puede ofrecernos algunas pistas:

  • Compartimento: ¿Está limpio o hay salpicaduras, manchas de agua salada, de aceite o anticongelante?
  • Bancada: ¿Hay grietas, un exceso de agua o agua mezclada con lubricante?
  • Silentblocks (soportes antivibratorios): ¿Presentan grietas, deformaciones o una alineación defectuosa?
  • Alineación del eje, la unión del plato del eje con el motor y el estado de los pernos de esta unión, que deben estar perfectamente apretados. Si el eje no está bien alineado vibrará, en especial al reducir el régimen de giro o dar marcha atrás.
  • Estado de la bocina y las posibles fugas en el prensaestopas.

9. Con el motor en marcha

Si nos decidimos a probar el barco en el mar, hagamos que vaya bien cargado, porque en el caso de que haya problemas estos aflorarán con mayor rapidez. En una entrada anterior sobre los trucos de venta más inconfesables de algunos vendedores advertíamos de un consejo leído en internet que nos llamó mucho la atención: motor marino

«Prueba en el mar: arranca el motor y deja que se caliente una hora antes de que llegue el cliente. Una batería muerta o un arranque difícil lo ahuyentará. Descarga el barco completamente, toldo y bímini incluidos, y sal a navegar solo con los elementos de seguridad, baterías, agua y combustible. Trata de convencer al comprador de que le acompañen el menor número de personas; haciéndolo así el barco se mostrará más ágil, rápido y alegre y evitarás que las verdaderas estrecheces de la embarcación y las limitaciones del motor se hagan dolorosamente obvias.»

Así pues, advertidos por esto último, fijémonos en lo que le cuesta al motor arrancar. Dependiendo de si es un motor de gasolina o gasóleo (diésel), las dificultades en el arranque podrían deberse a unas baterías débiles, a una conexiones eléctricas en mal estado o incluso una bomba de combustible defectuosa.

¿Funciona suavemente al ralentí o se comporta de manera desigual y se bloquea al ponernos en marcha? Un comportamiento brusco puede estar causado por cualquier cosa, desde filtros de combustible obstruidos hasta problemas de compresión. También conviene saber que los motores con un régimen al ralentí de más de 800 rpm pueden haber sido configurados intencionadamente para funcionar con un régimen mínimo superior y así enmascarar problemas. Detectar este es el tipo de cosas es lo que hace necesario el asesoramiento de un mecánico.

Un poco después de poner en marcha el motor, podemos tomar una muestra del líquido de transmisión y ponerlo en una hoja de papel. Lo inspeccionaremos bajo una luz brillante o a la luz directa del sol en busca de partículas metálicas, que son signo de desgaste significativo del sistema de transmisión. Meter un imán largo y delgado (del tipo que los mecánicos usan para recuperar tornillos) a través de la abertura de la varilla y «barrer» la parte inferior de la caja también puede producir resultados interesantes.

Leamos las señales de humo que nos envía el motor. Un motor bien mantenido puede soltar humo al arrancar o al ralentí, pero no cuando ya se ha calentado calentado y está en marcha. El color del humo también puede darnos pistas sobre posibles problemas: negro si la combustión es incompleta, blanco si expulsa vapor de agua y azul, que es el peor de los casos, si está quemando aceite. motor marino

Asimismo comprobaremos:

  • Fluctuación de las rpm
  • Fluctuación de la presión del aceite: la baja presión de aceite puede deberse a cualquier cosa, desde bombas de aceite defectuosas hasta fallas en los cojinetes del árbol de levas.
  • Aumento de la temperatura del agua: las altas temperaturas del agua pueden deberse a algo tan simple como una bomba en mal estado, pero también pueden ser señal de problemas más graves.

8. Elementos a tener en cuenta al revisar un motor marino motor marino

  • ¿Existe un registro de mantenimiento, un cuaderno donde el propietario ha ido apuntando lo que ha ido haciendo en el motor así como sus horas de funcionamiento? Por ejemplo, cuando un barco está inactivo es suficiente cambiar el aceite una vez al año, pero cuando se usa habitualmente debe cambiarse cada 200 horas.
  • Relacionado con lo anterior, tengamos presente que el contador de horas de un motor puede no significar nada. Un vendedor con pocos escrúpulos lo podría cambiar con facilidad.
  • ¿Guarda el propietario facturas de reparaciones, revisiones, cambios de aceite, etc.? ¿Sí? Perfecto, ¿podemos verlas? Un propietario no debe poner problemas a mostrarnos las facturas de cualquier trabajo de revisión o reparación importante.
  • ¿Dónde está el manual? Todos los fabricantes de motores editan un manual. Es importante tenerlo a mano porque da la respuesta a preguntas como qué tipo de filtro hay que colocar en el circuito de aceite, cuál es su capacidad, hasta qué punto puede tensarse la correa del alternador o cada cuánto debe realizarse esta o aquella tarea de mantenimiento. Trabajar en un motor sin saber la respuesta a este tipo de preguntas tarde o temprano conduce a averías o mal funcionamiento. Si el propietario del barco no tiene el manual, ¿en qué se ha basado cada vez que ha estado trasteando en él?

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GALERÍA DE LOS HORRORES


Aspecto del motor de un automóvil en el que el aceite y el agua se han mezclado.
Casco fuertemente martilleado por la hélice, que golpea contra él cada vez que se acelera. Es poco probable que una hélice suelta pueda causar este tipo de daño por sí sola, así que habrá que mirar dentro (imagen siguiente).
Como puede verse, faltaba un perno en uno de los soportes del motor, lo que hacía que este se moviera y la hélice golpeara el casco. Si nos vemos con ánimo para solucionarlo nosotros, puede ser un buen argumento para solicitar una rebaja en el precio de la embarcación.
Rodete
Rodetes
Bomba de agua
Si seguimos la toma de agua desde el pasacascos hasta el motor nos encontraremos con la bomba de agua. En su interior hay un rodete. En la primera imagen vemos que sus palas están dobladas, lo cual es normal. El problema llega cuando estas se rompen. Si eso ocurre más vale que estemos ahí para parar el motor o vamos que tener que visitar al mecánico.
En la imagen siguiente vemos el aspecto externo de una bomba de agua. Tiene 6 años y no presenta ni una marca en los tornillos. La pintura original está intacta. ¡Nunca se ha abierto! El rodete debería retirarse al terminar la temporada para que las palas puedan volver a su posición original. Todo depende del uso que le demos a nuestro barco, pero no deberían pasar más de 3 años sin que cambiáramos el rodete, aunque este se vea bien.

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